La onicocriptosis, conocida de forma más habitual como uña encarnada, es una afección muy frecuente en consulta podológica. Se produce cuando el borde de la uña se introduce o presiona de forma anómala sobre la piel que la rodea, provocando dolor, inflamación, enrojecimiento y, en algunos casos, infección. Suele afectar con mayor frecuencia al primer dedo del pie, aunque puede aparecer en cualquier otro.
En Podología Los Valles, tratamos la onicocriptosis de manera personalizada porque, aunque al principio puede parecer una molestia menor, cuando no se corrige a tiempo puede limitar el calzado, dificultar la marcha y empeorar de forma progresiva. Entender qué es la onicocriptosis y por qué aparece es clave para prevenirla y para acudir al podólogo en el momento adecuado.
Qué es exactamente la onicocriptosis
La onicocriptosis aparece cuando uno de los bordes laterales de la uña se clava en el pliegue ungueal, es decir, en la piel que está a ambos lados de la uña. Ese roce o penetración actúa como un pequeño traumatismo continuo. Como respuesta, el cuerpo genera inflamación local, dolor a la presión y sensibilidad al caminar. Si además se produce una rotura de la barrera cutánea, pueden entrar bacterias y aparecer signos de infección como calor, supuración o pus.
Muchas personas relacionan la uña encarnada solo con un mal corte, pero la realidad es que la onicocriptosis puede deberse a varios factores combinados. De hecho, en algunos pacientes se repite con frecuencia porque existe una predisposición anatómica o un hábito que favorece su aparición de manera constante.
Por qué aparece la onicocriptosis
Cuando hablamos de por qué aparece la onicocriptosis, hay varias causas que destacan por encima del resto.
1. Corte incorrecto de las uñas
Es una de las causas más comunes. Cortar las uñas demasiado cortas o redondear en exceso los bordes favorece que, al crecer, la esquina de la uña se dirija hacia la piel y termine clavándose. Lo más recomendable suele ser mantener un corte recto, sin apurar en exceso los laterales.
2. Uso de calzado estrecho o inadecuado
Los zapatos apretados, con puntera estrecha o que ejercen mucha presión sobre los dedos, pueden comprimir la uña contra la piel. Esa presión mantenida altera la dirección de crecimiento ungueal y favorece la inflamación del pliegue lateral. Este factor es muy habitual en personas que pasan muchas horas con calzado cerrado, utilizan calzado de seguridad o practican deporte con zapatillas demasiado ajustadas.
3. Forma de la uña o del dedo
No todas las uñas crecen igual. Algunas personas tienen uñas muy curvadas, en forma de teja o con tendencia a enrollarse en los laterales. También influye la anatomía del dedo, por ejemplo cuando existe un pulpejo más prominente o determinadas características morfológicas que hacen que la piel quede más expuesta al roce con la lámina ungueal. En esos casos, la onicocriptosis puede aparecer incluso aunque la persona se corte bien las uñas.
4. Traumatismos y microgolpes repetidos
Los golpes directos en el dedo o los traumatismos repetidos también pueden desencadenar una uña encarnada. Es frecuente en corredores, futbolistas, bailarines o personas que realizan actividades con presión repetida sobre el antepié. El impacto continuo puede modificar el crecimiento de la uña o inflamar los tejidos cercanos, facilitando que el borde termine incrustándose.
5. Alteraciones en la pisada o en la biomecánica
En algunos pacientes, la forma de caminar o la sobrecarga en determinadas zonas del pie puede contribuir a que el dedo reciba más presión de la habitual. En consulta podológica, este punto es importante porque no siempre basta con tratar la uña: a veces hay que valorar la mecánica del pie para evitar recaídas.
6. Inflamación o edema en personas mayores
En personas de más edad, el edema periférico puede aumentar la presión de la piel sobre la uña y favorecer su encarnamiento. Esto explica por qué algunos casos no dependen tanto del corte ungueal, sino del estado general del tejido que rodea el dedo.
Síntomas más frecuentes de una uña encarnada
Reconocer los síntomas es esencial para actuar a tiempo. La onicocriptosis suele comenzar con molestias localizadas en uno de los lados de la uña. Después puede aparecer:
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dolor al tocar el dedo o al caminar,
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enrojecimiento alrededor de la uña,
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hinchazón del pliegue lateral,
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sensación de presión dentro del calzado,
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calor local,
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salida de líquido o pus cuando ya existe infección.
En fases más avanzadas puede formarse tejido inflamatorio adicional y el paciente nota un dolor mucho más intenso o dificultad para usar zapato cerrado. En este punto, el tratamiento podológico suele ser la mejor vía para resolver el problema sin seguir dañando la zona.
Quién tiene más riesgo de padecer onicocriptosis
La onicocriptosis puede aparecer a cualquier edad, pero se observa con frecuencia en adolescentes, deportistas, personas que usan calzado ajustado durante muchas horas y pacientes con uñas muy curvadas. También conviene prestar especial atención en personas con diabetes, problemas de circulación o neuropatía, porque una lesión pequeña en el pie puede complicarse más fácilmente.
Cuándo acudir al podólogo
Aunque algunas uñas encarnadas leves pueden aliviarse en fases iniciales, hay situaciones en las que conviene pedir valoración profesional cuanto antes: cuando el dolor aumenta, hay inflamación importante, aparece supuración, la zona sangra o el problema se repite una y otra vez. También es recomendable acudir directamente al podólogo si el paciente tiene diabetes o cualquier patología que afecte a la cicatrización o a la sensibilidad del pie.
En Podología Los Valles, valoramos cada caso de onicocriptosis para identificar no solo la lesión visible, sino también la causa que la está provocando. Ese enfoque permite aliviar el dolor, tratar la uña encarnada y reducir la probabilidad de que vuelva a aparecer.
Pide cita con nuestros podólogos en Guadalajara para analizar tu caso y ayudarte a decir adiós al dolor.

