Los pies soportan nuestro peso durante buena parte del día y, sin embargo, no siempre les prestamos atención hasta que aparecen molestias. Durezas, callos, uñas difíciles de cortar o grietas en los talones pueden parecer problemas menores, pero también pueden terminar dificultando algo tan cotidiano como caminar o utilizar determinados zapatos.
Una quiropodia realizada por un podólogo permite cuidar de forma profesional la piel y las uñas de los pies y, al mismo tiempo, valorar si existe algún problema que requiera un tratamiento específico.
Pero ¿cómo saber cuándo es recomendable pedir cita?
Señales de que puede ser el momento de realizar una quiropodia
No es necesario esperar a sentir un dolor intenso. Hay diferentes situaciones en las que una revisión podológica puede resultar especialmente conveniente.
Durezas que aparecen una y otra vez
Las durezas suelen producirse en zonas que soportan una presión o fricción repetida. Aunque existen productos para intentar eliminarlas en casa, cuando reaparecen continuamente conviene estudiar por qué se están formando.
Durante la consulta, el podólogo puede eliminar el exceso de tejido de forma profesional y comprobar si existe algún factor que favorezca su aparición, como el calzado, la distribución de las cargas o determinadas alteraciones del pie.
Callos que molestan al caminar
Un callo puede llegar a generar una sensación muy localizada de presión o dolor, especialmente al utilizar zapatos cerrados.
En estos casos, intentar cortarlo en casa no es una buena solución. Además de poder provocar una herida, eliminar únicamente la parte visible no permite valorar qué está causando esa presión.
Una quiropodia permite tratar la lesión y revisar el estado general del pie.
Uñas gruesas o difíciles de cortar
Con el paso del tiempo, algunas uñas pueden aumentar de grosor, deformarse o resultar especialmente difíciles de cortar correctamente.
También es frecuente que determinadas personas tengan problemas para acceder cómodamente a sus pies debido a su movilidad o simplemente prefieran que el mantenimiento de las uñas sea realizado por un profesional sanitario.
El corte y fresado adecuado ayuda a mantener las uñas en mejores condiciones y permite detectar posibles alteraciones.
Talones secos o agrietados
La sequedad excesiva puede provocar pequeñas grietas en los talones que, si progresan, pueden llegar a resultar dolorosas.
En una consulta podológica se puede retirar de forma controlada el exceso de dureza y recomendar los cuidados más adecuados para mantener la piel hidratada y reducir la posibilidad de que vuelva a agrietarse.
¿La quiropodia es solo para personas mayores?
No. Aunque es habitual que las personas de mayor edad necesiten este tipo de cuidados con más frecuencia, la quiropodia puede realizarse en pacientes de diferentes edades.
Personas que pasan muchas horas de pie, utilizan determinado tipo de calzado, practican deporte o desarrollan durezas de forma recurrente también pueden necesitar atención podológica.
La frecuencia dependerá siempre del estado de cada pie. No todos los pacientes necesitan acudir con la misma periodicidad.
Quiropodia profesional frente al cuidado de los pies en casa
Mantener una correcta higiene, hidratar la piel y cortar adecuadamente las uñas son hábitos importantes para cuidar los pies.
Sin embargo, cuando existen callosidades, durezas importantes, molestias o alteraciones en las uñas, el cuidado doméstico tiene sus límites.
Especialmente, deben evitarse métodos agresivos como cortar callos con cuchillas o manipular en exceso una zona dolorida. Una lesión aparentemente pequeña puede complicarse si se trata de forma incorrecta.
La valoración de un podólogo permite diferenciar un problema que simplemente necesita mantenimiento de otro que requiere un tratamiento específico.
¿Tienes durezas, callos o molestias en los pies?
Si notas que tus pies necesitan algo más que los cuidados habituales, una valoración podológica puede ayudarte a conocer el origen del problema y decidir el tratamiento más adecuado.
En Clínica Podología Los Valles, en Guadalajara, realizamos tratamientos de quiropodia adaptados al estado y las necesidades de cada paciente, incluyendo el cuidado profesional de uñas, durezas y callosidades.
Además de aliviar las molestias existentes, revisamos el estado general del pie para detectar posibles alteraciones que puedan necesitar atención.
Pide cita con nuestro equipo de podólogos en Guadalajara y vuelve a caminar con mayor comodidad

